La mentira del Voto Electrónico

Cerrando el presente año electoral los representantes polÃticos, los medios de prensa y la opinión pública en general parece coincidir en su insatisfacción con el mecanismo de sufragio electoral. En los últimos tiempos se han multiplicado las opiniones que señalan supuestos defectos del “arcaico mecanismo de votoâ€? usado históricamente en nuestro paÃs: papeles, sobres y urnas de cartón.
Tanto el oficialismo y la oposición coinciden en que es necesario “modernizar� el mecanismo con la implementación del Voto Electrónico. Y los medios y la opinión pública parecen coincidir plenamente en resaltar las ventajas de este maravilloso invento que promete acabar con los problemas de la enclenque “democracia nacional�.
¿Cómo funciona el milagro? Urnas electrónicas, con pantallas y botones, cuales cajeros electrónicos. Con ellas, dicen expertos en seguridad informática de la talla de Lavagna o Macri, “se termina el fraude�, ya que el Voto Electrónico “asegura la transparencia� y, como si fuera poco, los resultados “se obtienen de forma inmediata�, cosa que a los apresurados e impacientes habitantes de la modernidad les resulta imprescindible.
Mi mas sentido pésame para los apologistas de esta nueva tecnologÃa. Estamos ante otro de los terrenos donde la sencilla aparición de una computadora hace su efecto mágico para resolver los problemas del sistema. Y otra vez, la ciudadania toda parece encaminarse a presenciar otro acto de arrebato cuando la materialización de la democracia, el dÃa de las elecciones, se convierte en un trámite electrónico.
El voto electrónico no cumple en realidad con casi ninguna de sus aclamadas bondades y resulta en definitiva un remedio peor que la enfermedad.
Citando al colega Federico Heinz:
“La aseveración de que el voto electrónico contribuye a la transparencia es difÃcil de justificar de cara a las últimas dos elecciones en los Estados Unidos, cuyos resultados aún hoy están en duda. Lejos de aportar confianza al proceso, las urnas electrónicas son, precisamente, las principales sospechosas como instrumento de fraude. Esto es completamente lógico: no se gana transparencia agregándole al proceso una “caja negra”.â€?
¿Como asegurarnos entonces de que las urnas electrónicas funcionan correctamente y no estan preparadas para hacer fraude? El dÃa de la elección marchen unas decenas de miles de “supuestos idóneosâ€? en materia de informática y electrónica por todo el paÃs verificando que cada urna instalada esta habilitada desde sus componentes electrónicos hasta la versión del software que ejecutan. Y aunque tal delirio fuera posible, la validación del acto electoral estarÃa en las manos de una reducida elite.
Hoy el sistema de voto es sencillo y popular: cualquiera puede meter un papel en un sobre y cualquiera puede contar esos mismos papeles llegado el momento del escrutinio. Por eso funciona relativamente bien. Con la intromisión de computadoras y transistores que exige la clase polÃtica todo esto se va al caño. ¿Y dónde esta la transparencia?¿Quien controla la elección?…el software: esa cosa que ni polÃticos ni periodistas comprende en absoluto.
¿Y de dónde salen las urnas electrónicas? Se compran a empresas que las fabrican y vaya uno a saber como funcionan. “¡Las hacemos en Nuestro PaÃs!â€? exclamará algún lector patriota: eso se hizo en las últimas elecciones, siendo la UTN quien desarrollo los aparatos. Igual el problema es el mismo. O quizas peor: el fulano a quien hay que coimear para arreglar los votos es más accesible…recuerdo haber escuchado declaraciones acerca de la experiencia, donde los responsables resaltaban que “con las urnas electronicas se puede votar con solo conocer el rostro de los candidatos, ya que la pantalla muestra una fotoâ€?… ¡Fantástico! Ahora si que “vivir democráticamenteâ€? es fácil, solo basta con memorizar la cara del tipo ese que sale sonrÃe en los afiches.
Volvamos al tema de la seguridad del Voto Electrónico. Verdaderos expertos en seguridad informática coinciden en que la urnas electrónicas son inherentemente inseguras, y hacen posibles nuevos modos de fraude a gran escala y bajo costo.
Y ejemplos hay de sobra: el mencionado caso de fraude estadounidense que le dió a Bush su segundo mandato o lo ocurrido en California, donde los resultados de una elección se invalidaron al descubrirse, luego de una auditorÃa, que las urnas electrónicas usadas poseÃan grandes vulnerabilidades fÃsicas y lógicas. Existe un caso en Holanda donde investigadores descubrieron que era posible descubrir por quién votaba una persona desde varios centenares de metros de distancia, analizando la radiación electromagnética emitida por el dispositivo.
A la luz de las últimas presidenciales se han revelado graves problemas (y no me refiero a los resultados a los que tendremos que sobrevivir por 4 años más) que deberÃan recaer más sobre las personas que sobre las máquinas o las cajas de cartón. La realidad es que el uso del Voto Electrónico traerá problemas mucho más severos en cuanto al mecanismo, acusaciones de fraude que nadie podrá objetar o refutar (¿acaso alguien se imagina a Alberto Fernandez haciendo el debugging del software de votación en una conferencia de prensa?). En el mejor de las casos quizás a ayude de alguna forma a evidenciar que la capacidad “de elegirâ€? bajo la actual forma gobierno basada en una democracia representativa burguesa es una absoluta falacia.

