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Educación, Trabajo y Tecnología

Publicado el Domingo 2 de Diciembre del 2007 @ 3:00

Trabajo descalificado en la China

¿Trabajo calificado?

Existe por estos días una fuerte corriente de opinión pública que no se cansa de repetir la imperiosa necesidad de capacitarse para ingresar al mundo laboral. Sobre todo en tiempos de globalizaciones, tecnologías y autopistas digitales (?) cada vez más personas se muestran convencidas de que los indices de educación para trabajar son cada vez más exigentes. Este discurso puede leerse en frases cotidianas del tipo “Ahora sin el secundario completo no te toman en ningún lado� o “para conseguir trabajo hay que capacitarse�. ¿Esto es realmente así? ¿Qué significa trabajar “en tecnología� (o IT como le gusta decir a muchos tecnogarcas)? y por otro lado, ¿el sistema educativo y sus instituciones dan respuesta a estas supuestas exigencias?.

Este artículo pretende confrontar la suposición de que hoy en día existe un necesidad de calificación del trabajo centrando el problema en el mercado laboral de la informática y la tecnología, pero sin dejar de lado que es necesario analizar otras formas de trabajo.

Adiestramiento para muchos, educación para pocos

Es un supuesto que el continuo avance de la tecnología hace que la masa trabajadora deba estar más capacitada. Al pensar en este asunto no debemos confundir la complejidad del funcionamiento de la tecnología (la maquina para simplificar) con la complejidad de su operación. Si observamos algunos ejemplos veremos que a medida que la máquina se complejiza, su operación se simplifica cada vez más. ¿Ejemplos? Piense en el progreso de los sistemas operativos de una PC: hace 30 años no existían los entornos gráficos ni las ventanitas, se usaba solo una terminal de texto. No quiero decir con esto que las actuales interfaces gráficas sean mejores o más potentes que las bellas terminales, pero debo admitir que son más fáciles e intuitivas para la mayoría de los mortales.

Podriamos decir entonces que la tecnología se complejiza y la dificultad de su uso se reduce de forma inversamente proporcional. Esto nos demuestra que para trabajar con la informática no se necesita una mayor calificación. Y tampoco olvidemos la simplificación de muchos trabajos gracias al manejo de una computadora: desde que existen las planillas de cálculo no es necesario ser un perito mercantil para llevar la contabilidad de una oficina.

Todo esto nos demuestra que el grado de calificación para trabajar, a diferencia de lo que muchos dicen, es inferior.

Ahora bien, algun lector seguro objetará que si la tecnología es compleja algun obrero calificado tiene que haber. Es verdad. Se crean nuevos trabajos clasificados gracias a las actividades tecnológicas, pero es sumamente minoritaria y no contradice para nada la tendencia general hacia la descalificación del trabajo. El modelo privativo de la informática pretende que existan unas pocas mentes (con trabajo super calificado) que desarrollen y controlen los productos que más tarde consumirán la inmensa mayoría de obreros descalificados. Por cada joven gurú en las fortalezas de Sillicon Valley existen varios miles de indúes derritiendo componentes tóxicos de hardware de descarte y miles más de esclavizados cargando planillas de cálculo (“Data Entry� según los señores IT) o atendiendo un ciber.

Son situaciones que se complementan. El sistema produce obreros descalificados (que ganan y piensan poco) porque la mayor parte mercado laboral no necesita otra cosa. Y ahi se termina el mito de la igualdad de oportunidades, mito que sostiene a ese otro mito llamado escuela. Hablando de escuela, ¿no es ésta institución la que supuestamente aboga por altos niveles de formación y un desarrollo técnico superlativo y nacional? Por supuesto que no, esa es una mentira que se extiende desde antes del peronismo hasta nuestro días. ¿Ejemplos? Nuestro Ministerio de Educación, con el Sr. Filmus a la cabeza (pronto a mudarse al Congreso luego de vestirse de candidato K derrotado en la Capital…la flexibilidad laboral de este muchacho no tiene límites, al igual que su falta de vergüenza), estableció un convenio llamado “Alianza por la Educaciónâ€? con Microsoft, entregándole a la multinacional el control de nuestro sistema educativo que ahora más que nunca actúa como un espacio de promoción y difusión de sus productos. Y esto está perfectamente alineado con lo dicho antes: nuestro sistema educativo produce mano de obra descalificada adiestrada con software privativo para un mercado que no requiere otra cosa que mano de obra ignorante.

Y no crea que esto solo ocurre en los nivel primarios de la educación: muchas universidades del país también están coptadas por las corporaciones del software que, en el mejor de los casos, aprovechan el potencial académico calificado usado en trabajo que resulta en productos privativos. Incluso muchos ilusos universitarios se contentan cuando cae un señor de Microsoft regalando discos con copias legales de sus productos. Así es como altas casas de estudios como la UBA, la UTN (un saludo para sus abogados) y otras, emplean sus recursos para generar mano de obra descalificada o privatizar la calificada.

Un cambio de perspectiva

Lo dicho hasta ahora nos permite desmitificar la idea impuesta de que el sistema social es impulsado por las nueva tecnologías y los trabajadores deben estar calificados. La realidad es que el capitalismo descalifica constantemente y cada vez más a la masa obrera: fractura la producción, hunde en la ignorancia al obrero, aliena al trabajador y expropia el resultado. Este repetido esquema se da en todos los ordenes del trabajo y el campo de la informática no escapa a él. Ya vimos también como el sistema educativo es completamente funcional a los intereses de las corporaciones: la burguesía.

¿Hay alternativa? Quizás. ¿Qué ocurre si se rompe con esta división del trabajo y el obrero puede comprender-construir el proceso total?. Paradojicamente la cultura hacker se ha edificado sobre varios de estos principios: la ruptura de la división del trabajo, la calificación para un trabajo impulsado por la voluntad y no la necesidad; y la alienación del trabajador. En la producción distribuida de Software Libre encontramos un alto grado de calificación que no se construye en detrimento de la calificación del resto y una no-reproducción de la propiedad privada de los medios a los productos.
De todas formas, estas cualidades distintivas de la producción libre no se aplica a todas las ramas de la producción y tampoco es cierto que sea correcto aplicarla de la misma forma a las cuales su aplicación si es factible. Cada problema tiene una solución.

Un problema global

Como anticipamos al cerrar el anterior parágrafo, las aparentes rupturas que genera el Software Libre en el campo de la informática no pueden pensarse como una solución al problema de la descalificación del trabajador y su descalificante educación.

No debemos dejarnos engañar y permitir que el pensamiento burgues termine aislando los problemas como si no existieran relaciones vinculantes. La poca mano de obra calificada que se contrapone y complementa con la mayoría descalificada es un fenómeno de sistema al igual que la desocupación.

Para concluir: es claro que existen falsos mitos alrededor del trabajo en la tecnología, que existen fenómenos de producción que rompen (sin proponerselo) con muchas de las características del trabajo en el régimen del capital y que con su experiencia demuestran que existen formas alternativas de pensar la tecnología pero sin embargo sería un error no afrontar la problemática general. La descalificación del trabajo obrero es sistemática, los sistemas educativos del Estado la generan a voluntad del capital.

En la imagen incluida se ve a los obreros de la tecnologías en China, desarmando y derritiendo computadoras, acortando su vida por obra y gracia de su trabajo descalificado y contaminante. La foto es una obra de Alistair Ruff. Puede encontrar la imagen original en este enlace.
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3 Comentarios

  1. El 8 de Enero del 2008 a las 11:01

    La escuela es, desde sus orígenes, la institución creada para reproducir el sistema. Los educadores podemos aprovechar los huecos que quedan para marcar la diferencia pero no es una tarea útil esperar que el cambio comience en las instituciones creadas para no cambiar.
    Por otra parte: el sistema educativo público es lento por ser gigante (lo cual tiene sus ventajas cuando de modas pasajeras se trata), y las instituciones privadas sólo se llevan por el mercado (lo que traiga más alumnos será lo que se haga).
    Creo que el camino para el cambio está fuera de estos sistemas, y también creo que cuando algo sea efectivamente un camino útil para cambiar este sistema no será fácil hacerlo crecer sin importantes luchas. A mi edad ya me conformo con pequeñas batallitas de difusión que generen conciencia de la posibilidad de algo diferente.

  2. Franco Iacomella Comenta:
    El 8 de Enero del 2008 a las 18:25

    Gracias por tu comentario Iris. Seguiremos con nuestras luchas.

  3. Pablo Comenta:
    El 8 de Enero del 2008 a las 19:50

    Excelente post Franco, la verdad es que hay muy poco para agregar.
    Pero quiero ser optimista, yo creo que somos muchos los que tenemos la posibilidad de librar “pequeñas batallitas de difusión”, como Iris, ya sea con grandes o chicos, en un simple post en un blog, en un foro, en un pizarrón a tiza todo gastado, pero si logramos cambiar a 1, sólo 1, todo vale la pena.
    Todavía me considero atado a cadenas mentales (la esclavitud mental que nos imponen desde chicos), pero pongo toda mi fe en el autoaprendizaje, la automotivación, la autogestión y , cooperativismo y la colaboración.

    Excelente post, saludos
    Pablo

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