Como comenté en el post anterior, estoy colaborando con la publicación TecnoGuía. A continuación encontrarán el contenido de mi columna publicada en la edición de Julio.
Dime que software usas y te diré quien manda*
Los primeros pasos para entender esa realidad que no había visto o no lo habían dejado ver. Una invitación a repensar su idea del software y el control técnico-político de las sociedades modernas. El primer paso de un viaje al lado más oscuro de la informática.
En los países con economía de mercado, la mayoría del globo, es casi impensado vivir sin las tan promocionadas bondades de los sistemas informatizados y las computadoras. Esta necesidad es un reflejo del grado de penetración económica, técnica y social de las nuevas herramientas que provee la llamada “Era Digital”.
Vivimos constantemente rodeados de información que viaja al rededor nuestro: la telefonía celular, Internet, cajeros automáticos, señales de televisión, etc. Todos componen la realidad diaria de millones de personas que se entregan a estas comodidades del mundo moderno sin siquiera entender o reflexionar al respecto.
Los invito entonces a pensar un poco sobre la masiva tecnificación de nuestras vidas, la digitalización de todas nuestras acciones y la virtualización de nuestra realidad.
Los invito a encontrar el denominador común entre todas las maravillosas tecnologías antes enumeradas. Si no halla la respuesta rápidamente pregúntese a si mismo: ¿Cómo es que funcionan Internet, nuestras computadoras, celulares y cajeros automáticos? ¿A quienes obedecen los sistemas electrónicos de los hospitales, bancos y gobiernos?. “A quienes las usan”…
Existe una extendida creencia en el común imaginario de las personas acerca de las bondades tecnológicas: según reza el mito, estas responden a las ordenes de los [usuarios-consumidores], han sido pensadas para hacer lo que nosotros queramos.
Pregunto nuevamente al lector, ¿cuántas veces usted le ha pedido a su computadora que deje de funcionar haciéndole perder el trabajo de toda una noche? ¿Usted le dijo a ese cajero que atrapara su tarjeta de crédito? ¿Solicito a su teléfono celular que se negara a enviar sus SMS? ¿Cuántas veces se vio impedido de hacer sus trámites porque “el sistema se cayó”. No. Esto es así porque usted no controla la tecnología: estos dispositivos son controlados por el SOFTWARE.
¿Software? ¿Chino mandarín o la palabra mágica que alguna vez oyó pero jamás terminó de comprender?
El software es quien controla su computadora y todos los sistemas basado en tecnología informática. Usted puede o no interactuar con el software. Al calentar su comida en un microondas o al extraer dinero de su cuenta en un cajero automático esta operando un software. Este dice como funcionan las cosas, es la lógica que sostiene todas estas posibilidades y las hace [in]funcionales.
Su computadora y dispositivos no le obedecen a usted, obedecen sólo al software que los controla. Entonces quien controla el software controla la tecnología.
Muchas personas conociendo esto prefieren que sea así: aceptan que un tercero controle de forma única el software y por ende, como funcionan las cosas. Quizás usted también piense de esa manera, después de todo usted no es un técnico en computadoras ni le interesa serlo.
Es posible que no le interesa quien controla el software, pero seguro le preocupa tener el control sobre su privacidad, su información, su dinero y su voto en un sufragio electoral. Pero alguien controla todo esto por usted. ¿Quién es ese alguien? Nuevamente, el software y, claro, quienes controlan el software.
Cuando esta usando su PC, esta cediendo el control de toda su información, usted esta en manos de alguien más, usted no tiene forma de saber que está haciendo su computadora (o cualquier otro dispositivo, como un celular) en cada instante.
Y el hecho de que usted no lo sepa no tiene que ver con que usted no sea un técnico o un especialista en informática, aunque lo fuera tampoco lo sabría. El propietario del software es quien lo sabe y usted no lo es. Él decidió negarle a usted el control y claro, usted acepto. Usted es tan solo un ciego consumidor.
Esto no es posible por dos razones: sus propietarios no distribuyen el código fuente de sus programas (las instrucciones-ordenes que sigue el programa, “su receta”) y además el poder de estos propietarios, en su gran medida grandes corporaciones de gran poder económico, les ha permitido establecer en su país de origen (la gran mayoría de EEUU) que el intentar compartir, aprender como funciona o modificar su software sea un delito. Este tipo de software es llamado software privativo: priva a sus usuarios del conocimiento, de la posibilidad de aprender, de mejorar, de compartir y de saber si el software hace lo que dice hacer.
¿Dónde está el software privativo?
El softwar en su computadora, en su celular, su navegador web y su sistema operativo es privativo. Usted los opera, pero no los controla. Usted no puede saber lo que hacen. También están en lugares mucho más cruciales, donde la transparencia es no solo una cuestión ética sino un asunto de seguridad. Bancos, hospitales, los sistemas del gobierno o los flamantes sistemas de voto electrónico.
El desconocimiento al respecto es muy grande. Poca gente se cuestiona estas cosas. Se ha creado una acostumbre enorme a la desinformación y se ha colocado a la informática por si misma, sin preguntarse cómo actúan sus hacedores, como el pilar fundamental de los tiempos modernos. Nadie cuestiona la tecnología ni se pregunta quien la controla.
El software privativo es malo. No solo técnicamente, principalmente en su aspecto ético. Oculta el conocimiento, encarcela a las personas por querer aprender, enseña que compartir es malo y nos plantea un escenario donde solo podemos obedecer sin cuestionar, consumir y no producir, negar antes que dar.
¿Hay alternativa? La hay. Pero dejaremos esas respuestas para próximas entregas.
Algunas conclusiones parciales
El software es un elemento político trascendental. Se caracteriza por ser transversal: interviene en casi toda actividad humana. El control sobre el software equivale al control sobre la información y el conocimiento. Este artículo ha intentado invitar a repensar la idea general sobre él y sobre el control de la información. El asunto no solo se trata de computadoras, tecnología de punta o celulares de lujo: el software es el lenguaje de nuestro tiempo: una herramienta de control y de significancia política que no deberíamos ignorar.
Notas